Nueva Delhi/Tokio, 27 de julio. El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO decidió el sábado por unanimidad registrar las minas de oro de la isla de Sado, situada en el centro de Japón, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Las minas, que en su día fueron el complejo minero de oro más grande del mundo, recibieron el visto bueno para ser declaradas patrimonio en una reunión del comité en Nueva Delhi.
La decisión pone de relieve la importancia histórica y el valor cultural del lugar, que ha influido durante mucho tiempo en la economía y la cultura de Japón. La inclusión de las minas de oro de la isla de Sado en la Lista del Patrimonio Mundial atraerá la atención hacia este monumento único y ayudará a
preservarlo para las generaciones futuras.
Corea del Sur se opuso inicialmente al registro de la propiedad, protestando contra el gobierno japonés. Señalaron que el complejo minero fue un sitio de trabajos forzados donde los coreanos trabajaron durante la Segunda Guerra Mundial. Este aspecto se volvió clave en el argumento de Corea del Sur.
En respuesta a las protestas, el comité de la UNESCO hizo recomendaciones a Japón. Aconsejó desarrollar una documentación que examinara exhaustivamente toda la historia de la propiedad propuesta a lo largo de todos los períodos de operación minera. Este requisito resalta la importancia de
tener en cuenta el contexto histórico y el papel del trabajo forzoso para reflejar con precisión las complejas circunstancias que rodean al tema.
Este enfoque puede contribuir a una comprensión más honesta y completa del significado histórico del complejo, así como a la restauración de la memoria de quienes sufrieron en este lugar.
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